La vida que te pone en el momento justo la oportunidad correcta, es algo que siempre he pensado pero cuando ocurren cosas como la que os voy a contar hoy se asienta mucho más mi creencia.

Hace unas semanas participé en una acción que realizó @clinicasantapola en Instagram en el que podía ganar un “Bono Premium Total Body” para potenciar mi belleza, bienestar y salud, un proceso de cambio físico saludable valorado en 831€ ¡Más de dos meses y medio en los que las profesionales de la Clínica del Río-Hortega me acompañarán e impulsarán para alcanzar mis objetivos!

 

Está situada en Santa Pola (Alicante) un lugar precioso que os recomiendo encarecidamente que podáis visitar algún día. Puedes disfrutar del atardecer desde el Faro con unas vistas increíbles al mar con la isla de Tabarca, dar un paseo por el puerto deportivo y disfrutar de música en directo, asistir a la subasta de la lonja de pescado o explorar rincones marítimos que te envolverán con el olor a mar que desprende esta ciudad.

La clínica Del Río-Hortega es una clínica multidisciplinar es decir puedes encontrar profesionales de varias áreas para trabajar tu salud, belleza y bienestar. Entre sus servicios cuenta con medicina estética, ginecología, ecografía 4D y 5D, cirugía Maxilofacial, depilación láser, fisioterapia, nutrición, psicología y podología.

Una de las cosas más importantes para mí es que en la primera visita te realizan una valoración con una doctora, en este caso fue Paloma, para emitir un diagnóstico fiable para que el tratamiento recomendado sea lo más efectivo posible y enfocado a resultados reales. Esta sesión es totalmente gratuita y personalizada porque te realizan una serie de preguntas relacionadas con tu salud y bienestar tanto a nivel físico cómo a nivel emocional. 

Me sorprendió que me dedicaron mucho tiempo para que esta primera valoración estuviera realizada correctamente, transmiten mucha profesionalidad y me hablaron claramente de lo que podía ayudarme a conseguir mis objetivos, pero también de lo que no me ayudaría, esto es algo que tenemos que valorar positivamente por parte de una clínica profesional ya que muchas ocasiones (y lo digo por experiencia) he acudido a otros centros donde me han vendido tratamientos muy caros cuando en realidad no eran adecuados para mí, por lo que no solo no he conseguido los resultados que quería, sino que me he sentido frustrada y con la misma baja autoestima. 

Un punto a favor de esta primera consulta fue que me hicieron firmar un consentimiento por escrito, donde explicaba claramente en qué consiste el tratamiento, esto nunca me lo habían ofrecido y en mi caso también tenía que aportar un consentimiento firmado por mi médico para poder realizarme el tratamiento ya que tengo diversos problemas de coagulación de la sangre. 

Desgraciadamente mi médico no me recomendó las ondas de choque ni tampoco la criolipolisis, así que Irene, la gerente de la policlínica me dijo que en otros casos hubiera anulado la colaboración porque no cumplía los requisitos que había puesto como empresa, pero que si conseguimos un cambio físico con otro tipo de técnica, con nutrición saludable y sobretodo sintiéndome motivada para subir mi autoestima, demostraremos juntas como un caso clínico como el mío, a pesar de mis limitaciones, también puede conseguir grandes cambios. 

Desde aquí quiero dar las gracias a todas las profesionales que trabajan en la policlínica porque se están volcando con mi caso, es increíble la sensación de sentirse cuidada y sobretodo que trabajamos en equipo para conseguir resultados. Ya no me siento sola en mi desarrollo personal. 

En mi opinión la vida es la totalidad de la experiencia, no solamente una colección de componentes físicos, influye nuestra mente y todo lo que recogemos con los 5 sentidos. El problema es que no tenemos en cuenta el nivel de conciencia de cada uno de esos componentes que conforman nuestra vida. 

Algunas de vosotras ya conocéis mi historia, llegó un momento que para mí lo único importante era mi físico porque me veía tan horrible que llegué a no salir de mi casa, a no ir a la playa, incluso a no querer ver a mis amigos y familia porque pensaba que me iban a considerar un fracaso de persona. 

Ni siquiera me miraba en el espejo del baño porque lo tenía tapado con una toalla, y por supuesto, no había ningún espejo más en la casa. No era consciente de que estaba descuidando otros planos de mi vida, porque le estaba dando mucha importancia a que yo vivía en un cuerpo deforme, horripilante, sin derecho a ser exhibido. 

Por supuesto, quiero comentar el tema de los centros comerciales o las tiendas de ropa. Desde aquí lanzo una llamada a las que os sintáis identificadas con ese sentimiento de frustración, tristeza o agotamiento, la verdad que no tengo palabras para describir cómo nos sentimos cuando no te puedes abrochar una camisa XXL (o al menos eso pone en la etiqueta) o cuando no sube por encima de la rodilla un pantalón vaquero.

Opté por encerrarme varios meses en casa, así me evitaría miradas cada vez que entraba en el super o en la cafetería, no eran miradas inocentes os lo aseguro, eran miradas de tristeza, de superioridad, de condescendencia… como yo lo llamo miradas de: ¡Ya ha llegado la gorda!

Me parece tan fuerte que yo llegara a quererme tan poco, que pensara tan mal de mí misma, que me odiara de tal manera que ni siquiera me diera la oportunidad de salir de esa profunda depresión en la que yo misma me estaba metiendo porque yo en ese momento quería que el mundo desapareciera sin más y todo quedase negro para no volver a pasar por algo así. 

La forma en que vemos el mundo y lo que sentimos hacía todo lo que nos rodea afecta a nuestra experiencia vital y esta a su vez cambia nuestro cuerpo. Por eso yo estaba viviendo un infierno personal, donde en mi cabeza solo existía un cuerpo con 35 Kg de sobrepeso y aunque dentro de mi algo me decía que tenía que ponerme en marcha, la única forma de aliviar esa pena era comer hamburguesas y patatas fritas. Aquí hago un inciso porque quiero dejar claro, que soy fanática de las verduras, el gazpacho y como saben todos los que me conocen, la ensalada es mi comida favorita. ¿Qué si me gustan las hamburguesas con patatas fritas? ¡Me encantan! El problema es que cuando te metes una hamburguesa con patatas fritas al día, las ensaladas ya no tienen ninguna gracia, por mucha dieta mediterránea que me haya acompañado durante toda mi vida. 

¿Engordé los 35Kg por la mala alimentación? Pues no, en mi caso el desencadenante fue la cantidad de cortisona que me dieron en el hospital cuando una mañana me desperté sin escuchar absolutamente nada. El mundo se había quedado en silencio y yo sufrí un episodio de “sordera súbita” pero eso ahora mismo no tiene ninguna importancia porque al final todo me llevo a adquirir malos hábitos y eso es lo peligroso. Mi salud mental estaba minada. Estaba gorda y encima sorda. No nos confundamos, yo no estoy buscando estar extremadamente delgada porque así tampoco me voy a querer, yo solo quiero volver a mirarme al espejo diciendo: ¡qué guapa eres Alba! Eso no es nada fácil. ¿Estáis de acuerdo conmigo?

Así me veía yo, y así pensaba que me veían los demás, una mujer fracasada que había engordado mucho en los últimos años. Lejos de la realidad, estaba distorsionando todo mi mundo. Ahora lo entiendo, ahora he vívido en mis propias carnes, nunca mejor dicho, cómo mi familia y amigos al contarles esta historia abran los ojos como platos y me dicen: ¿cómo podías pensar eso de mí, con lo que yo te quiero y te admiro? Eres una mujer emprendedora, valiente y preciosa tanto por dentro como por fuera, no sabes las veces que me has ayudado en mi vida y cada vez que pienso en una persona resiliente, una persona exitosa, pienso en ti. 

Estas palabras las entiendo ahora que estoy al final del proceso de sanación, trabajando la autoestima y la capacidad de quererme a mi misma, pero hasta que han llegado el sufrimiento, el dolor y la frustración no me dejaban empoderarme ni como mujer ni como persona. 

Volviendo a la Policlínica os diré que Irene me ha enseñado la importancia que tiene cambiar de hábitos, interiorizar que somos un “TODO”  y que tenemos que trabajar varios planos distintos de una misma para que todo fluya en armonía, todo ayuda a conseguir objetivos reales, no solo los tratamientos estéticos, estamos hablando de algo más profundo a nivel emocional. Desaprender creencias limitantes para ser personas más saludables. 

En la última consulta me dijo: “Necesito que tu mente se libere para que puedas soltar todo lo que hasta ahora no te estaba haciendo bien” Ella piensa que no es bueno generar un vínculo con la báscula, solo es un número de kilos, pero no nos puede condicionar para ver el cambio. 

No se trata de hacer dieta, sino de aprender que tipo de alimentos nos van a hacer sentir mejor, cómo organizarse los menús diarios y sobretodo no pasar hambre porque puedes comer de forma saludable. Seguiré con sus consejos y sus pautas como forma activa de mi vida diaria. 

Espero que os haya gustado este entrada tan personal, me encantaría saber si tu también te has sentido así en algún momento o si necesitas ayuda por encontrarte en una situación similar a la que yo me tuve que enfrentar.

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Un abrazo,

Alba Bonet